“Si me preguntan . . .

Necesitamos Proyectos de Prevención primaria altamente afectivos y efectivos.”

Hace unos días coincidí con un ex participante de CREARTE. José Luis, participante fundador. Regresó al centro después de muchos años de haber finalizado su paso por CREARTE, respondiendo a una invitación muy especial que le hicimos.  Lo invitamos a que nos contara su historia.

Una historia luego de haber estado por muchos años participando de las estrategias y actividades que en CREARTE se ofrecían. Una vez culminada tan especial entrevista y haber compartido su historia de transformación y crecimiento a nuestra publicista, decidimos hacer un recorrido por los pasillos del centro, esos pasillos donde él, una vez fue participante.

Durante nuestra corta-larga caminata, sí corta larga caminata, “así se siente cuando se habla de la vida en cortos minutos, pero con largas y profundas historias”, comenzamos a conversar de la vida, esa vida donde experimentaba el amor intenso de un padre y una madre que solo deseaban que su hijo fuera feliz y obtuviera las herramientas necesarias para lograr todas las metas que se propusiera en su vida. Mientras recorríamos los pasillos, José Luis explicaba, como sus padres confiaron en que CREARTE era un centro donde podían esperar propuestas diferentes que invitaran a su hijo a acercarse a nuevos estilos de vida, que promovieran acogida, equidad y solidaridad, pese a la realidad que le rodeaba, llena de violencia, carencias económicas o un empobrecimiento educativo que no le proveía las oportunidades necesarias para alcanzar otras etapas en su vida.

Al detenernos en el mismo centro del pasillo principal, para que el observara todo a su alrededor, me percaté que su mirada lucía como un niño que recuperaba un juguete que había perdido por mucho tiempo, sonreía, quería contar muchas cosas a la vez, pero su emoción lo traicionaba y se le entrecortaba su voz.

José Luis, me contaba, como había logrado culminar un grado universitario con un bachillerato en enfermería. Compartía, orgulloso, que contaba con un trabajo estable, que está casado con una mujer que ama y que tiene una vida iniciada con éxito desde la adultez.

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“Tengo que confesar que fue
un momento mágico.”

De repente, el arte nos sorprendió, al final del largo pasillo de las oficinas administrativas se encontraba una pieza artística, de esas que se convierten en piezas de gran valor cuando representan el comienzo de un gran proyecto. La mirada de José Luis se quedó fija en esa obra que resultó ser su primer trabajo artístico realizado en CREARTE. Tengo que confesar que fue un momento mágico. Esa pieza de arte fue realizada hace 15 años. La obra tiene su nombre y al fin se re-encontró con su creador.

Luego de muchos halagos, piropos y compartir interesantes anécdotas, llegamos al teatro donde él y muchos otros niños y jóvenes, han ensayado piezas teatrales como resultado de su formación a través del arte. Hoy, a ese teatro le llamamos el “teatro del pueblo”, la “sala experimental” nuestro gran teatro. Nuevamente comenzó a contar anécdotas llenas de jocosidad, hazañas, malabares, retos y profundas conversaciones que allí ocurrieron, acentuaba con su mirada y su voz aquellas que le impactaron, por ejemplo, como a través de la magia del teatro muchos de sus grandes cuestionamientos sobre la vida, sus valores, su misión, eran respondidos en las reflexiones formativas que finalmente se convertían en el libreto de una obra. Resaltaba con gran impresión que todo lo que él sentía se convertía en arte. En ese momento se le quebró nuevamente su voz, se emocionó y una vez más yo me emocioné.

Para mí ese instante con José Luis estuvo lleno de múltiples emociones, gracias a una extraordinaria historia convertida en un presente sólido y balanceado emocionalmente. Lo que me reafirma la necesidad de continuar promoviendo sujetos afectivos, adultos que logren conectarse con su ser interior.

Así como esta historia hay muchas más. Las manifestaciones de la violencia son el resultado de adultos con su niño interno herido, no atendidos efectiva ni afectivamente, desequilibrados y con rabia, desquitándose con todo lo que tiene a su alrededor violentamente.

La conexión emocional es de suma importancia para la vida, somos seres racionales donde las emociones juegan un papel importante, cuando todo el tiempo estamos reaccionando a lo que nos dicen somos incapaces de escuchar y escucharnos y perdemos toda conexión con nuestro interior. El buen manejo de las emociones nos permite ejecutar con éxito las reacciones conductuales e incluso aquellas que son desagradables, teniendo una respuesta positiva en la función, habilidad e integración social y el ajuste de nuestra personalidad.

Historias de Éxito - José Luis Cruz

En el día de hoy presentamos nuestra primera Historia de Éxito. José Luis Cruz es participante “fundador” de CREARTE. Su historia es eco de los logros, anécdotas y superación de los participantes de CREARTE. Más historias como esta, esperan ser contadas… #SomosCREARTE #CreoenCREARTE

Posted by CREARTE on Wednesday, March 15, 2017

Los seres humanos necesitamos sentirnos escuchados, entendidos, amados y aceptados. Esta es una necesidad primaria de todo ser humano. Cuando no ocurre surgen las emociones negativas que nos detienen y nos llevan a tomar decisiones equivocadas en nuestra vida, atraídas por nuestros impulsos. Por otro lado, si ese hoy adulto no fue atendido de forma correcta en su niñez, estimulado por la autorregulación, solidaridad y la empatía, existe gran probabilidad que no logre manejar grandes situaciones estresantes en su vida con mayor destreza. José Luis experimentó las cuatro emociones primarias en CREARTE (coraje, alegría, miedo, tristeza) , teniendo en cuenta que las emociones no son buenas ni malas, sino son una reacción interna a alguna situación externa.

Las emociones no tienen orden valorativo, lo que podría ser peligroso es su manifestación.  Si el coraje se convierte en cólera, hostilidad, impaciencia; si el miedo se convierte en desconfianza, fobia o si la tristeza se convierte en depresión. Cuando la emoción afecta a la persona o a otros de forma negativa es ahí donde se encuentra el peligro.

Ante esto debemos se conscientes en reconocer, cuáles son mis emociones y qué las causa. Y si puedo mover ese sentimiento que causa la emoción negativa desde una posición a otra positiva, de manera gradual hasta llegar a conectarme con mi esencia.

Hace unos días fue publicado en un rotativo del país estadísticas que evidencian cómo los actos violentos se están robando a nuestros jóvenes, nos los quitan y nos los matan. La historia de José Luis valida que urgen espacios donde los niños y jóvenes aprendan a reconocer sus propias emociones y las emociones de los demás. Donde se sientan aceptados y queridos. En CREARTE llevamos 15 años validando de forma acertada el reconocimiento de las emociones, la humanidad y dignidad de cada sujeto que llega a nuestro centro.  Esa fórmula ha logrado que miles de chicos y chicas obtén por nuevos estilos de vida diferentes.